«El libro»#díadellibro #sanjordi

 

 

Adelantándome un poquito, voy a dejar aquí una reflexión sobre los libros y las palabras. Está concebida como discurso en el #díadellibro, en #sanjordi. Mi prima Ana me propuso hacerlo y yo acepté el reto. Por si el día 23 no puedo colgar la entrada, lo hago ahora.

Porque las palabras crean realidades.

 

«El libro. Hasta hace poco, cuando hablábamos de libros, siempre pensábamos en papel, en hojas impresas. Unos años atrás, empezamos a familiarizarnos con el libro digital y, en los últimos tiempos, estamos asistiendo al desarrollo del audiolibro. ¿Qué quiere decir esto? Que el concepto evoluciona y el soporte es lo de menos. Puede ser cualquiera, incluso alguno que, hoy en día, no llegamos ni a imaginar. Lo que importa es la palabra.

Porque las palabras crean realidades. Por eso, hoy, más que rendir homenaje a los libros, lo rendimos a la palabra; a su capacidad para configurar nuestros pensamientos; a su potencia para transportarnos y hacernos viajar a lugares y a tiempos desconocidos; a su fuerza como arma y como escudo. Las palabras, el código que compartimos, nuestro lenguaje, es lo que nos distingue de otras especies y lo que nos ha permitido evolucionar. La palabra nos hace humanos. Es una herramienta que nos ayuda a relacionarnos con los demás; pero que, al mismo tiempo, nos da la posibilidad de aislarnos de nuestro entorno y vivir en mundos imaginarios, que nos llegan a través de la mente de otros.

Por eso hoy, al rendir homenaje a los libros, rendimos también homenaje a las palabras, que contienen gérmenes de historias. Historias que nos explican un problema matemático (sí, también son necesarias las palabras para enunciar las incógnitas científicas), que nos hablan de hechos que suceden en nuestra ciudad o en otras partes del planeta,  que nos llevan por la realidad más prosaica y que también nos guían por mundos fabulosos.

Con la varita mágica de la palabra, damos vida a ideas que, al nombrarlas, se hacen tangibles y dejan de habitar en nuestros pensamientos para formar parte del universo compartido que es el lenguaje.

Coge las gafas de realidad virtual y enciende la pantalla para sumergirte en el mundo que han creado las palabras. O pasa la página. O ponte los cascos si lo prefieres. El formato es indiferente. Lo que importa es la historia. Lo que nos hace sentir.

Déjate llevar a reinos que luchan entre sí por conseguir el trono más codiciado y vive las luchas sangrientas de las distintas facciones. Descubre la dimensión que se aloja al otro lado de la calle, en un mundo mágico. Viaja por países que no conoces sin salir de tu casa y sin necesidad de pensar si tienes que facturar o no una maleta. ¿Qué mejor máquina del tiempo para llevarte por el Siglo de Oro o por la Francia de la Revolución? La forma ideal de conocer civilizaciones ya extinguidas … O aquéllas que están por venir. En tu mano, en tu lengua, en tus ojos, está hacerlo todo, conseguirlo todo.

¿Y no te asombra la posibilidad de hacer crecer en tu imaginación la idea de otros? Porque lo que lees estuvo, antes que en tu mente, en la del autor. En ella creció y vivió allí su etapa embrionaria, para pasar a  transformarse en historia escrita. Y es en tu imaginación donde tendrá una vida nueva, ayudada por la muleta de las palabras. Las que el autor decidió. Las que tú interpretas.

¿Qué mejor ejemplo de conexión que la lectura, el descifrado de ese código, no secreto, sino compartido, que une al autor – muchas veces muerto, otras lejano, la mayoría desconocido – con miles de lectores, en tiempos y lugares diferentes? La posibilidad de que renazca una historia, una y otra vez, tantas veces como lectores la hagan suya. En mil formas distintas, con los añadidos y las carencias que las experiencias de cada uno de nosotros le otorguen. Una historia vivida a través de los siglos. Una historia llorada, reída. Una historia que te arrasa o te inquieta, que abre las compuertas de tu vulnerabilidad, que te hace más fuerte. Una historia tan tuya… Y sin embargo… ¿De quién es? ¿Es acaso más tuya – que la sientes, que la extrañas cada vez que tienes que interrumpir su lectura – que del autor, que la imaginó un día, que sufrió escribiéndola, intentando encontrar las palabras adecuadas, esas que reflejan la semilla de lo que tú estás descubriendo,? ¿De quién son los libros?, ¿de quién son las palabras?, ¿son acaso los mismos, cuando los leo yo que cuando los lee alguien al otro lado del Atlántico?, ¿son los mismos que leyeron hombres y mujeres de hace cuatrocientos años?

Las historias viven ocultas en las letras, esperando su redención. Son como el genio de la lámpara, que duerme encogido en el estrecho espacio del libro esperando ser útil a aquel que le haga revivir.

Y ese genio, al salir de la lámpara, se hace otro en comunión con el lector. Y se viste con un nuevo traje que le transforma. Por eso el genio nunca es el mismo. Como no lo son las novelas. Es el lector el que añade el último ingrediente, el toque definitivo, al revivir las palabras con el filtro de su mente.

Y entonces pasa. Sí, pasa, a ti también. Vives la vida de otros. O ellos viven la tuya. No sé. Las fronteras no siempre están claras. Y eres guerrero por unas horas. O mago. O asesino…. Todo cabe en el mundo de las letras. Todo. Incluso tú. Incluso este momento que ahora tenemos y que yo imaginé al escribir el discurso. El mismo momento que ahora, al leerlo, es ya otro. El que tú recordarás en unos días, o en unos años… O quizá nunca, quién sabe. El que anticipaste cuando pensabas en cómo iba a ir la semana, el sábado pasado. Este momento. El que compartimos. El del principio del discurso, ¿te acuerdas? El del final, que aun no conoces, pero llegará. Unidos por las palabras. Que crean realidades. Como esta, que fue pensamiento antes que letras. Que es sonido ahora y pensamiento también. Que será recuerdo.

Por eso, cuando te cueste acercarte a un libro, cuando te aburra la idea de leer, piensa en todo lo que guardan sus palabras. En todo lo que tu mente puede añadir a ese germen de historia que tú también vas a crear. Piensa en la máquina del tiempo y en el viaje sin maleta. Piensa en el genio con ganas de vestirse de ti. Piensa en este discurso y en este salón de actos. Piensa en que tú eres uno de los personajes de ese libro.

Porque la historia es tuya y está esperando que tú vuelvas a pulsar el botón de “on”, para nacer de nuevo contigo. ¿Estás listo?»

Un comentario en “«El libro»#díadellibro #sanjordi

  1. 👏🏽👏🏽👏🏽. Gracias por compartir con nosotros tus pensamientos y alentarnos al buen uso de la palabra con todo lo q ella conlleva.

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